17/10/12

Solo (Relato de Suspenso)

Podes estar sentado,
sólo,
ahí,
sin nada que perder,
como si el mundo te hubiera olvidado,
o vos te hubieras olvidado de él.
Escuchando esa suave melodía
creada por la lluvia al estrellarse contra el pavimento.
Atrapado entre esas asperas páginas
que con la suave luz de una pequeña vela, 
te invitan a volar 
mas allá de la imaginación.

Sin aviso, algo extraño irrumpe tu concentración.
Se siente una suave e inesperada brisa 
que viaja sobre tus hombros,
llenandote con ese escalofriante pensamiento 
de una presencia 
en la casa.

Envolviendote en un hormiguéo incómodo que desciende por tu espalda,
la brisa pasa,
e intentas recordar si habias cerrado aquella ventana
que aun allí, 
flamea su cortina de seda,
mientras que todavia puedes sentir 
esa espectral e incomoda companía.

El miedo te invade poco a poco, 
no te anímas a voltear
pero sabes que está ahí, 
y dudas,
dudas en atreverte a cruzar por lo denso de la oscuridad
para solo voltearse a mirar...
solo mirar...
O tan solo encender la luz,
esa que muchos creen que nos protege de todo,
haciendo de única diferencia el revelado
de lo que siempre estuvo ahí,
de lo que está
y sigue ahí,
sólo,
esperando,
en las tinieblas
detras de tí...

Con su cara palida, bañada en obscuridad,
una mirada penetrante 
y tal vez,
porque no,
un tanto macabra...
imaginás...
Una mueca en el rostro
que junto con aquella suave brisa,
y el inconfundible sonido de la lluvia,
susurró tu nombre,
colmando el cuarto en un silencio eterno...

(...)

Quedas absorto, 
petrificando todos tus sentidos,
haciendo rozar el fino límite de la demencia,
al igual que se oye el estruendor de un rayo
rompiendo con la melodiosa lluvia.
Haciendo de ésta
la tormenta perfecta...

Es ahí,
justo ahí,
en ese preciso momento,
en que el corazón busca escapar de esa prisión toráxica.
Ese momento
en que juntas ese poco valor que intenta esconderse...

(...)

Dando tu última bocanada de aire,
como si ya no hubiese mas oxígeno a tu alrededor,
sentado,
girás, lentamente...
esperanzado en encontrar una pared vacía...

Sólo,
ahí,
sentado.
Sin nada que perder,
VOLTÉAS,
dandote cuenta 
que después de todo...

...NO ESTABAS TAN SOLO...